Un martes bañado por la tristeza: la gran voz de Sonia Bazanta Vides, conocida como Totó la Momposina, se apagó a los 85 años. Su vida estuvo marcada por canciones que nacieron de sus propias historias, por la nostalgia que siempre la definió y por la potencia de su inolvidable voz.
Totó representaba no solo sabor, sino también vigor. Abrió camino a las mujeres en la música y nos dejó un legado amplio y variado dentro de un género marcado por los hombres, pero que gracias a su incansable labor hoy reconoce un lugar digno para la mujer en el folclor. Madre de Marco Vinicio, Angélica María y Eurídice Salomé Oyaga Bazanta, Totó convirtió su vida en un canto que trascendió fronteras y generaciones.

Su trayectoria fue reconocida con el Premio Grammy a la Excelencia Musical en 2013, además de dos Grammy Latinos por su colaboración con Calle 13 en Latinoamérica y seis nominaciones al Grammy Latino. Entre sus canciones más emblemáticas se encuentran La Candela Viva, Prende la Vela, El Pescador, La Verdolaga y Yo Me Llamo Cumbia, piezas que llevaron el bullerengue, la cumbia, el porro y el mapalé a escenarios internacionales.
Hoy el cielo suena y retumban tambores de alegría, de amor, de música y de paz, mientras el timbre de una mujer nos recuerda que la vida vale la pena. Totó la Momposina no se apagó: su voz seguirá viva en cada tambor, en cada canto y en cada corazón que se llame cumbia.



