domingo, abril 14, 2024

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Un “Te Ando Buscando” que cambió mi modo de vida

Siempre he sido una niña de la casa: estar con mi mamá, con mi hermanita, disfrutar de la compañía de amigos entrañables y vivir ese sabor que sólo mi Barranquilla bella y mi costa caribe tienen es una de las cosas que jamás pensé dejar, pero ese Te Ando buscando, ¡cómo te encuentro! Que recibí en mi correo electrónico en el año 2015, literalmente volteó mi mundo.

Este es el relato sobre mi llegada a Bogotá. Bienvenidos otra vez.

El artífice del “misterioso” mensaje y patrocinador de mi llegada a Bogotá fue Rafael Cifuentes (no lo odien jajajaja), un jefe que más que jefe, se convirtió en un amigo muy entrañable y justamente, quien ayudó a que mi aterrizaje fuera menos traumático de lo que habría sido en otras circunstancias.

Pese a esto, podría decir que pisar suelo bogotano fue algo duro, por no llamarlo cruel, porque sufro de no planear bien y se me ocurrió venirme con sólo un millón de pesos y ni la remota idea de dónde pasaría la noche. Yo amo esta ciudad, la multiculturalidad que se respira, lo especial de la gente, las miles oportunidades que ofrece, entre otras cosas, pero para nadie es un secreto que la capital es costosa y demasiado grande para lo que un barranquillero está acostumbrado a recorrer.

Gracias a Dios y a sus planes tan perfectos encontré una amiga que conocía desde hace varios años y con mañita, casi escondida me quedé dos días con ella; digo casi escondida porque el dueño del apartamento no permitía que se quedara nadie. Al ya no poder rogarle más, pasé a un hotel y dos días después, conseguí a una habitación.

Fueron tiempos de contraste. Por un lado, lo alegre de descubrir un nuevo lugar, conocer un equipo de trabajo divertido y tener una experiencia profesional inolvidable; por otro, llorar todos los días porque extrañaba a mi familia, pensaba que no podría aguantar y oraba para que mi tristeza y miedo no se convirtieran en depresión mientras trataba con todas mis fuerzas de superar la dueña de la casa.

¡Que señora tan especial! Todo le olía, todo lo escuchaba, todo le fastidiaba, nada estaba bien, jodía porque sí y porque no, pero al menos la cama era cómoda, limpia y no pagaba la fortuna que cuesta cada noche en un hotel (y eso que yo estuve en uno barato). De ese apartamento pasé a la casa donde estoy ahora, son unos bacanes y me brindan el calor de hogar que tanto necesitaba (y que no he dejado de extrañar).

Andar en Transmilenio es otro cuento… eso más que un bus es una lata de sardinas con tantas entradas y salidas que me perdí. Afortunadamente soy entrona, descomplicada, amiguera y hasta sinvergüenza (o sea que nada me da pena) por lo que encontrar la ruta a casa no fue problema, claro, después de preguntarle como a 10 personas en cada estación.

Bogotá me ha brindado amigos, independencia, me ayudó a consolidar metas y a soportar “como una beraca”, tanto que ya la soledad pasó gracias a mis oyentes y amigos y los aspectos externos como los trancones, las distancias y el frío hacen parte de mi nueva realidad.

Lo único que no supero es la hipocresía y maldad de la gente, algo que infortunadamente abunda en este medio, pero que les contaré el próximo martes (prometo no quedarles mal).

Feliz semana y disfruten el día de la madre… pásenla rico, consientan a sus mamitas y guarden en su corazón cada instante con ella. De mi parte reciban un gran abrazo y para quienes apliquen, mis más sinceras felicitaciones. También los invito a suscribirse en esta página y a seguir nuestras redes sociales @anigarcia12 y @entre.famosos, tendremos regalos para esta fecha especial!

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